sábado, 9 de noviembre de 2013

La tarea del centro de zoonosis

Es frecuente ver en la calle muchos perros y gatos abandonados fruto de no haber sido adoptados por un dueño. En la ciudad de La Plata se lleva a cabo el centro de zoonosis que permitirá regular este fenómeno y hasta por que no, eliminarlo.


En la ciudad de La Plata, la municipalidad cuenta con un centro de zoonosis ubicado en Ringuelet, calle 514 entre 11 y 12. Allí se llevan a cabo esterilizaciones y vacunaciones gratuitas a perros y gatos como medidas para controlar las poblaciones y evitar que crezca aún más la cantidad de los animales callejeros.
Este lugar está abierto al público de lunes a viernes y está destinado para aquellos animales que tienen un responsable a su cargo, o que en el momento de sacar el turno se encarguen de su cuidado debido a la cirugía que luego van a recibir.
No obstante, las castraciones no son un derecho sólo para los animales con dueños, también puede recibirla un animal de la calle, siempre y cuando el que lo lleve al centro se haga cargo de su recuperación. Sin dudas este centro es algo positivo y oportuno, ya que el municipio hoy en día no cuenta con un servicio para poder llevarse al animal de la calle y castrarlo.
Martin Ambroso, médico veterinario empleado de ese centro de zoonosis, nos cuenta que la castración evita "la reproducción masiva de caninos y felinos que no tienen hogar, y viven en la calle. Lo que implica que si fuera así, al haber mayor cantidad, aumenta la densidad poblacional de animales que puedan transmitir enfermedades. Esta medida apunta por un lado al bienestar del animal, y por otro, se genera una mejor higiene y por ende se evita una transmisión de enfermedad del animal al hombre”.
Ya que esto requiere pasar por un acto quirúrgico, se debe asumir una responsabilidad y por ende, respetar una serie de condiciones que el centro impone a los dueños o responsables de las mascotas que son llevadas al lugar.
Charlamos con él sobre el decreto 1088/11 sobre “Tenencia responsable de sanidad de perros y gatos” nos remarcó la importancia con la que se debe observar a esta ley: “No solo con la castración va a disminuir la cantidad de animales en la calles. Hay que cumplir la ley". Pero por otro lado apuntó a la falta de una política de sanción para aquellas personas que no cumplen el decreto, y que gracias a ello no ve particularmente una diferencia.
La Municipalidad no cuenta con un refugio de animales, sino con lugares de evaluación de comienzo de síntomas de enfermedad de rabia, donde permanecen 10 días hasta recibir el alta y poder volver a sus hogares o a la calle. Estos están destinados a aquellas personas que no son capaces de hacer un control privado, es decir acceder al pago de un veterinario para su evaluación. La inexistencia de estos lugares depende de una política más allá del municipio, es decir de una a nivel nacional, nos explica.
En la actualidad los lugares físicos donde mantener a los animales por un tiempo determinado están a cargo de proteccionistas y voluntarios que sostienen este cuidado a fuerza de voluntad.

María Paz Rodríguez


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