martes, 26 de noviembre de 2013

Trabajar para y por la educación

Se inauguró en la ciudad de La Plata un hospital escuela de veterinaria que se ubica entre los mejores de Latinoamérica y es el más grande del país. 

Parece impensado que esto se hubiese podido lograr si nos remontamos unos 20 años atrás. En los años ’90 la facultad de veterinaria de La Plata solo se mantenía con el presupuesto propio y no recibía ayuda del estado, llegando al punto máximo de casi tener que cerrar. También, el 70% de los alumnos ingresantes abandonaba la carrera en el primer cuatrimestre del año.  
Hoy, ya con otro gobierno y otra gestión de directivos, la facultad vuelve a ser noticia y no por algo malo. Pues, se inauguró un hospital veterinario que funcionara como escuela y según el vice decano Daniel Arias, “revolucionara la forma de aprender”.
“El hospital  se pensó hace aproximadamente 15 años. El decano, el doctor Pons  fue quien vislumbro la importancia capital de que la facultad de veterinaria tenga un hospital veterinario. A partir de ahí, algunas cuestiones internas, humanas y muchas situaciones socio-económicas que vivía nuestro país  impidieron que tengamos un hospital propio organizado como tal” Remarca Arias.
Desde las terrazas de la facultad de periodismo se puede advertir fácilmente dos grandes y elegantes estructuras, impecables por cierto. Los plásticos que recubren los asientos todavía están intactos, el olor a pintura fresca, fruto de los últimos retoques, entra en la lucha de los aromas contra los de los animales que hacen sentir su presencia. El suelo también, es solo arena, pues los albañiles todavía no se fueron y siguen llevando y trayendo carretillas llena de materiales o tierra.
El hospital está dividido en dos grandes edificios: pequeños animales (para las mascotas) que contará con 1.072 metros cuadrados cubiertos. Se construyó sobre la base de un edificio fundacional, respetando la arquitectura original interna y externa. Al hospital donde, como se dijo, básicamente se atenderá a perros y gatos, se ingresará por un portón de doble hoja ubicado en diagonal 113 entre 62 y 63. Y grandes animales (caballos, ovejas, cerdos y vacas)      que contara con  1.108 metros cuadrados y se construyó de cero. El ingreso también será por un portón -mucho más amplio- que da a diagonal 113. En sus alrededores hay un silo para almacenar alimento, las futuras pistas de trote y de vareo, los corrales, y la herrería para traumatología y ortopedia equina. Ambos tendrán accesos independientes por diagonal 113, a la altura de su cruce con la calle 62.
Contará con tecnología de primera y esta ubica al hospital escuela entre los mejores de Latinoamérica. En él se podrán llevar a cabo diferentes tipos de estudios con diversas complejidades  “laboratorio de análisis clínico,  área de cirugía micro vascular y cardio cirugía, ecógrafos,  ecografía dolpler, radiología y radiología digital , video endoscopia , y somos la única facultad publica que tiene un equipo de resonancia magnética de  alto nivel” comenta con una sonrisa el vice decano que, a pesar de que es el día de elección de profesores en la facultad y los teléfonos no paran de sonar,  tuvo tiempo para poder charlar sobre este proyecto que lo tiene a la cabeza a él junto con el decano Pons.
Por último, Daniel Arias remarca en que beneficiara este proyecto a los alumnos “este gestión puso en marcha este año un sistema de residencia hospitalaria para alumnos, al hospital lo manejan los alumnos, en pequeños animales hay  10 alumnas en grandes hay alumnos y alumnas, hacen guardias rotativas y están las 24 horas del día con el animal, el alumno se hace cargo del hospital. Todos los alumnos de quinto año van a participar de manera formal en un curso de extensión”.
También es importante mencionar que la facultad de veterinaria cuenta con dos de los mil científicos repatriados y se están tramitando otros dos, no  es un especialista en equinos, formado en Europa y otro es un especialista en nutrición animal que se formó en los EE.UU.

Federico Arcaro 

Mascotas exóticas ¿mascotas?

Perros, gatos, hámsteres, canarios, loros, más perros, más gatos… La lista de animales elegidos para ser mascotas suele mantenerse dentro de determinados rangos. Los eternamente elegidos, como los canes y gatos, hasta los tal vez ya no llamativos hamsters o aves de las usualmente vistas en los hogares, son la opción de gran parte de la población. Pero no de toda.
Con el tiempo, ayudados por la moda también, se han dado a conocer casos en que personas eligen salir de los estándares y arriesgarse a adoptar una mascota exótica.

“Hay mucho de esa cosa de lo exótico” comenta el veterinario Javier Bermudez sobre los perros que le ha tocado conocer. Ya en esa cotidianidad de los canes las personas parecen buscar algo que los defina, los destaque de los demás. “A veces cuanto más caro, más raro, más rebuscado sea el animal, como que el tenerlo, por más de que nos resulte lindo, feo... es una cuestión de demostrar que tenés un perro diferente.  Ahora no tanto pero hubo una época de mascotas no tradicionales, reptiles, iguanas… son animales que tienen tanto requerimiento que terminan no siendo muy prácticos para los que lo tienen. Los que lo tienen se dan cuenta que los han hecho morir por descuido por no darle la suficiente humedad calor, todo eso que necesitan y quedan en el camino. Vuelven al perro que ya lo conocen es mas adaptable pero va mucho por modas.”

“Ahora no tanto”. No tanto pero aún así hay un mercado que sigue cubriendo los pedidos de ese porcentaje no tan grandes. Un mercado que a veces se oculta ya que entran en tráfico animales exóticos no domesticables, especies en peligro de extinción que se comercializan a precios increíblemente altos.

“Bueno, primero vamos a aclarar cuál es el verdadero término de "exótica", porque en realidad se puede tener mascotas exóticas si vos vivís en un lugar exótico. Exótico implica que no es propio de ese lugar, que es introducido. Éstas pueden ser: serpientes, aves que son de otro lugar, lagartijas, lagartos, etc.”

Vanesa estudió zoología en la Universidad de La Plata y para comenzar a explicarnos con entusiasmo una pequeña parte del mundo animal, hace unas aclaraciones.
“Las tortugas, por ejemplo ahora se consideran mascotas ilegales, pero en otros tiempos, siempre se tuvieron en las casas porque no son exóticas, sólo que en este momento se las está comercializando mucho, por eso son ilegales. Ahora si vos tenés una iguana, una víbora, una rana en un departamento, en realidad lo que ocurre es que a ese pobre bichito se lo sacó de su ambiente natural y está obligado a vivir en un ambiente totalmente artificial, y así vive permanentemente en condiciones de estrés.”

La cuestión de adoptar de alguna forma algún animal no tan tradicional y la calidad de vida que se les dé, depende del ambiente. En este sentido recalca lo malo de tener una mascota exótica en la ciudad ya que las condiciones ambientales a las que se las somete les producen un cambio en sus hormonas que empiezan a actuar de manera diferente, cambiándoles también el metabolismo.

“No tiene nada que ver con que el dueño los llene de amor, mimos y cuidados, sino que no están en su ambiente y sufren. Si vos vivís en una zona más alejada de la ciudad, aunque no sea en pleno campo, y "adoptas" como mascota a un animal salvaje, por ejemplo, lagartijas, ranas, culebras, algún tipo de ave grande, como teros por ejemplo, a los cuales alimentas y cuidas pero sin sacarlos de su ambiente, ni meterlos en cajas, jaulas, sino que dejas que vayan y vengan cuando quieran, estos no se estresan. Esa es una forma de domesticación de un bicho salvaje sin estrés, porque uno no se adueña de ellos ni priva de su libertad pero sí requiere más paciencia por parte de uno hay mucha gente que vive en zona de campo y ha "domesticado" por así decirlo ciervitos, zorros, aves grandes, etc., dándoles de comer, dejando que vivan en sus campos y se acerquen cuando ellos quieren, y son como mascotas.”

Algunas personas quizá no tomen dimensión de las condiciones por las que hace pasar a los animales que deciden adoptar para sí, teniendo la razón que tengan para hacerlo. Pero en un mundo donde quizás en la mayoría de los casos el dinero puede comprar lo que quiera, gana el mejor postor fomentando toda una red de tráfico de animales tanto para comércialos vivos, o para producción de productos derivados de ellos.
¿Quién se encarga de hacer esos controles?
"Debe hacerlos Fauna, pero hay toda una ruta de tráfico ilegal importante, muy corrupta, y la mayoría de las leyes no se cumplen" comenta la recibida de zoología.
En la década de 1960 se empiezan a debatir internacionalmente sobre las posibilidades de una reglamentación del comercio de vida silvestre a favor de la conservación. Así comienza a gestarse las ideas de la CITES, Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. En Argentina este convenio se rectificó y entró en vigencia el 8 de abril del año 1981.
Argentina junto con Paraguay, Bolivia y Brasil forman la región del Gran Chaco cuya fauna contiene a la gran mayoría de animales en amenaza por el tráfico de animales. Por esta razón también se la declara como la zona con mayor volumen de tráfico de fauna.

La adquisición de animales exóticos en gran parte, se sostiene por personas de gran poder adquisitivo que cuentan con los recursos para traficarlos y encubrir ese negocio. Tenerlos en su poder significa una forma de destacar un status diferente, alimentar excentricidades.
Vanesa concluye recomendándonos un artículo sobre el tráfico de animales: “ahí te habla algo de las rutas de trafico de algunas especies, por ejemplo del mono carayá que proviene de Misiones. Domesticarlos también es ilegal y sin embargo tanta gente tiene monos, aún sabiendo que va en contra de la ley.”


Sol Castillo

Una libertad cautiva

Agua verde, sucia y turbia en una pileta celeste pequeña, donde un lobo marino no da señales de vida.  Una diminuta jaula  tiene preso a  un cóndor, impidiendo el uso del don que Dios le concedió, el volar. Un recinto cerrado por vidrios cristalinos deja a la vista el sufrimiento con el que viven tres cachorros de jaguar, que cuentan con un diminuto espacio  para moverse. Un olor nauseabundo brota de las lagunas y de  la tierra misma.
Esta serie de ultrajes, y maltratos hacia el animal  es lo que predomina en el zoológico de La Plata. Me llevó una hora y media recorrerlo, pero sólo unos cinco minutos para afirmar que este lugar debería estar en mejores condiciones, sino se lo quería dar por perdido.
Luego de perder más de media docena de animales tras la inundación sufrida en La Plata, el Director de esta institución histórica, Diego Balducci, dejó en claro que los animales estaban siendo desatendidos.
Con el mate sobre la mesa, y mil preguntas en mi mente, la zoóloga Agustina, me contó el propósito del zoológico. Si no hubiese problemas de extinción de animales, cazadores furtivos, ni venta ilegal, probablemente el zoo no tendría razón de existir. No correrían riesgo alguno estando en su hábitat natural. No habría animales enjaulados, prisioneros, maltratados, ni mucho menos, abandonados.
Este tema lejano para mí me atrajo de una manera inexplicable, lo que me llevó a preguntarme cómo surgió el zoológico.  Y la respuesta que me dejó esta pregunta no fue por una conservación de la especie, sino para que las personas tuvieran la posibilidad de ver animales exóticos que no podrían conocer nunca por ser  salvajes, y vivir en selvas. Ese entonces primer fin fue comercial. Pero luego, cuando los problemas de amenaza a las especies fueron en aumento, y el hombre acudió a la caza, exterminando poblaciones enteras de animales, este lugar empezó a cumplir otra función que ya no era sólo de mercadeo, sino de cría, conservación, protección, e investigación.
Lo que sabe  Agustina   es que las tareas de investigación que se hacen allí son de mera importancia ya que los biólogos y veterinarios controlan la evolución del animal a lo largo de toda su vida, viendo qué problemas tiene, cómo se comporta, cómo actúa en grupos. Un animal se resiste diferente encerrado que en un ambiente natural, pero todas las investigaciones que se hagan dentro del zoo, son aplicables para después trasladarlas a la misma especie que esté libre, y pueden servir para protegerlas. Es así cómo los investigadores aprenden, y publican al mundo científico lo observado, y en otras partes del mundo si hay gobiernos o instituciones preocupados porque se les están muriendo poblaciones de un cierto animal, pueden utilizar esos conocimientos publicados por los del zoo para intentar una solución.
Le sebo un mate, dejando caer el agua cerca de la bombilla, tal como mi hermano un día me había enseñado mientras mirábamos  un  Boca- River. «Muy rico », dice Agustina, y  apoyando el mate sobre la usada y descolorida mesa de madera recuerda en voz alta lo sucedido el mes pasado a falta de cuidadores y seguridad en el zoológico. Resultó ser que un perrito de aproximadamente cuatro meses, adoptado por los guardias de la entrada del parque, apareció días después fatalmente herido por un «boludo» que lo tiró a la jaula de los cóndores. Sin pensarlo lo llevaron al veterinario, y éste logró curarlo. Aunque podría haber sido peor, la maldad de la gente supera los límites.
Me quedé estupefacta, no podía creer que esto pasara en un lugar en donde la seguridad debe ser una de las mayores prioridades. Ahora era yo quien tomaba la palabra, y era Agustina la que el oído prestaba. Le conté, asombrada hasta cuando me expresaba, que caminando dentro del jardín carcelario vi cómo chicos de 14, 15 años molestaban tirando de las plumas a un Pavo Real, haciendo alusión y dándole toda la razón del mundo en que se necesitaba un urgente aumento de personal. Ese animal tiene el mismo derecho que nosotros a  vivir, y a ser respetado, empezando porque cada persona que vaya a disfrutar de la vista de animales no sea el que perjudique  y cometa vandalismo. Lo peor entonces, no fue el hecho de que no haya personal que prohíba a esos niños a cometer ese error, sino que tuve que ser yo la que les diga “eso no se hace”, lo que produjo unas risas en ellos demostrando no tener interés en mi reto.
A medida que la charla se hacía más rica en  información, mi interés por esos pobres animales crecía y crecía, y no paraba de acribillarla con preguntas a la zoóloga. Pre entrevista, había leído en internet que cada zoológico debía tener un registro de cada especie, lo cual terminó por afirmarlo Agustina: cómo fue obtenida, desde cuándo la tiene, qué edad tienen los animales. Todo eso está regido por leyes mundiales. En otros tiempos lo que se hacía era cazar al animal y luego encerrarlo, pero ahora el control que hay logra el que no se acuda a eso, y que entonces el zoo no sea ilegal. Lo que sí se hace es el intercambio de especies entre los distintos zoos del mundo, facilitando y abaratando los costos que requeriría el tener que invertir dinero en viajar a un lugar, cazar al animal, y pagar sobornos, multas, y arreglos internos.        
Un recuerdo se cruzó en mi mente, y lo saqué a la luz, ya que el momento así lo quiso.  Una tarde que compartía con mi mamá, el noticiero anunciaba que había nacido el hijo de una tigresa en un zoológico. Pero mucho tiempo no vivió junto a su madre, sino que fue  intercambiado a otro parque, porque ese necesitaba de un tigre, y el nativo del tigre necesitaba un pum. Ésta separación  madre-hijo provocó estrés en los dos, pero un alivio para el zoológico en sí, ya que significaba no tener que pagar deudas ni viajes.
Al día siguiente, me comunico por mensaje privado de facebook con una proteccionista que apoya el cerrar al zoológico de La Plata. Me intrigó qué opinión tenía y cuáles eran sus fundamentos acerca de la protesta que realiza en contra del lugar con jaulas. Me presenté, como suelo hacer en caso de tener que hacer una entrevista, diciendo ser estudiante de periodismo y comunicación social y estar sumamente interesada en hablar con esa persona. La respuesta que recibí hizo que mi corazón  latiera más fuerte, demostrando alegría en mí, ya que había conseguido una entrevista con la llamada Lucía.
Caminé hasta la plaza más cercana de donde vivo, la plaza San Martín.  Allí estaba una chica rubia, de baja estatura, que me saludaba desde lejos y me invitaba a sentarme junto a ella. Con las costumbres argentinas bien marcadas, sacó de su bolso el termo, el mate y la yerba. Se cebó el primero para ella, mostrando valentía, porque como todos sabemos, es el más feo.
-Bueno, contame qué te llevó a estar en contra de los  zoológicos.
-Desde que tengo uso de conciencia, siempre me manifesté en contra de que los animales estén enjaulados. Los derechos del otro terminan donde comienzan los derechos de los animales. El animal debe, tiene que estar en su hábitat natural, no preso de su libertad. Estar enjaulado le causa estrés, enfermedades, y hasta a veces la muerte. Y eso no tiene que pasar. Eso es maltrato, un insulto, una ofensa hacia el animal, al que lo utilizan como mercancía.
Se notaba en Lucía un profundo deseo por la libertad de aquellos animales salvajes, exóticos que  no pueden y no podrán una vez llevados a esta cárcel de inocentes, disfrutar de su ecosistema. En parte, se la veía contenta porque decía que  los objetivos educativos que perseguían los zoológicos estaban siendo superados por nuevas técnicas, con objetivos fotográficos de largo alcance que logran filmar y fotografiar a los animales en sus hábitats naturales. Pero por otro lado, manifestó que «falta mucho por hacer», leyes que imponer, y así llegar a acabar con toda esta «mierda».
Ya lejos de la plaza, a paso lento, mil pensamientos dejaron en claro dos cosas. La primera, que las jaulas deterioran tanto el aspecto fisonómico del animal como su comportamiento ante los excursionistas. Y la segunda, el zoológico no tiene mi apoyo, sino el bio parque, ya que son zonas en un ambiente natural, cerradas por alambrados y custodiados, dejando que los animales estén sueltos en un terreno con muchos kilómetros.

María Paz Rodríguez                                                                                                 

sábado, 23 de noviembre de 2013

Un álbum de perros

Cuatro Patas Foto surge de la mano de Kyle Short cuando en 2010 se le ocurre fotografiar mascotas. Entre Argentina y Uruguay ha realizado numerosos trabajos para tanto particulares, como para empresas y refugios de animales.

Kyle Short, creador de Cuatro Patas, decide en 2010 llevar esta tarea de inmortalizar de alguna manera la relación de los dueños con sus mascotas. Rodeado desde la cuna por animales, siente afinidad por los animales y sus imágenes lo demuestran. Tras renunciar a un trabajo puso todo su empeño en impulsar este proyecto dandole más fuerza hacia fines del 2011 y principios del 2012. 

A través de su web (vea aquí) ofrece un servicio de fotografías a particulares o clientes comerciales.

"En Brasil los fotógrafos de mascotas que arrancaron mas o menos al mismo tiempo que yo, en Argentina ya están en las nubes, ya están con clientes y con trabajos. Se nota mucho más un interés en la  mascota, están los grupos protectores, tiendas de mascotas, paseadores, todo eso hace que el mercado de mascotas sea enorme."

En 2008 realizó un intercambio para la carrera que estaba estudiando en EEUU, Negocios Internacionales y decidió hacerlo en Argentina. Tras estudiar un semestre en BsAs, volvió a concluir sus estudios en su país y de nuevo regresó aquí. Atraído por la cultura latinoamericana turna tiempos entre Argentina y Uruguay, donde también extiende su trabajo fotográfico.

Quienes deciden consumir sus servicio de manera particular, lo hacen por medio de un "book", un álbum de fotos en el que la sesión lleva a dueño y mascota a demostrar el vínculo que los une. Por otro lado, llevan una lista de clientes comerciales, donde empresas lo buscan para campañas publicitarias, catálogos, presentación de productos. 

Sin embargo, han sido requeridos por refugios de animales de manera solidaria. ¿La razón? Como nos explica Kyle, las fotografías de los animales de alguna forma ayudan a que sean adoptados ya que son los perros accidentados y según nos cuenta, las fotos hacen que se vean mejor. Aclaró que esto de alguna forma habla de las personas y las vistas o preferencias que tienen hacia las mascotas.

Sol Castillo