La
historia sobre la protección de los animales podría ubicarse en tiempos
lejanísimos, en donde algunos filósofos de la Antigua Grecia discutían si los
animales contaban con el mismo tipo de alma que los seres humanos. Sin embargo,
quienes han realizado el recorrido histórico de esta causa, la ubican con más
fuerza en la época de la Revolución Industrial en dónde la dependencia del
hombre con el animal (utilizado para el trabajo) se fue debilitando y tomando
otro valor al ser domesticado, generando así una especie de vínculo más humana.
En
1977 se adquieren formalmente se proclama la Liga Internacional de Derechos del
Animal, que el año siguiente aprobó la de las Naciones Unidas (ONU) y la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO).
Aquí
en la Argentina, en el año 2011 se pone en marcha el “Programa Nacional de
Tenencia Responsable y Sanidad de Perros y Gatos” mediante el decreto 1088.
Aclamada
por algunos y repudiadas por otros ya que de aquí surge un debate que todavía
se mantiene por parte de algunos sectores.
Este
decreto se proclama como no eutanásico, sin embargo hay quienes lo calificaron
como engañoso y pro eutanásico ¿por qué?
El
debate lo centran en el tercer párrafo del decreto donde hacen mención de la Organización
Mundial de la Salud que, en el año 1990, elaboró las “Guías para el manejo de
la población canina”. Leyendo un apartado de este, llegamos al tema en
conflicto: la eutanasia como modo de control para la población canina.
Esta
guía se establece que la eutanasia requiere ser administrada a animales que
padezcan enfermedades o lesiones incurables, problemas de comportamientos que
les impida ser reubicados u otro problema que impida mantener un nivel
razonable de bienestar en los animales. Proclama que un plan de manejo de
poblaciones exitoso tiene que generar una situación en donde solo en esos casos
se llegue a determinada situación, trabajando para hallar un lugar para vivir a
todos los perros saludables. Siguiendo la lectura se ubica el foco de debate:
“Sin embargo, en la realidad, la mayoría de los países no podrá lograr esta
situación inmediatamente sino que necesitará trabajar para llegar a ella,
aceptando que algunos animales saludables deberán recibir la eutanasia porque
no hay suficientes hogares que puedan proporcionar un buen nivel de bienestar.”
Ante
este párrafo se alzaron numerosas críticas y cuando el decreto 1088/11 se lanzó
en el país se retomó el debate, ya que en cierta forma tenía en cuenta el modo
de accionar frente al control de la población de perros y gatos, aunque sea en
última instancia.
Esa
lucha en contra esa solución extrema sigue en pie, mientras que se recurren a
muchos recursos más que alejan más de la eutanasia como modo de control. En
este sentido la creación de centros de zoonosis junto con las campañas de
castración y vacunación gratuita de perros y gatos han surgido como respuesta
efectiva.
En
La Plata, el Centro de Zoonosis, se ubica en 52 y 120, en el Paseo del Bosque
donde los vecinos pueden llevar a sus mascotas para ser esterilizados y
vacunados. En la localidad de Ringuelet en la calle 514 entre 11 y 12 también
se abrió otro centro que reemplazaba al anterior que estaba quedando incomodo
para llevar adelante esas tareas.
La
implementación políticas públicas para esta problemática, buscando hacer todo
lo posible para no caer en la medida eutanásica no alcanza. El trabajo voluntario surge como otro intento
más, ya que aún hoy en día el control de los perros y gatos en situación de
calle sigue siendo un conflicto. Los refugios solicitan voluntarios, donaciones
y quienes trabajen en la mantención de los lugares que cuentan con cada vez
menos espacio para albergar a los animales.
Sol Castillo
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