A lo largo de la historia, el abismo de diferencias entre un animal y una persona pareció haberse reducido al mínimo.
Cuando los primeros habitantes del planeta comenzaron a desplazarse para ampliar los territorios donde vivir y donde cazar para sobrevivir, las expediciones que llevaron a cabo las hicieron acompañados de perros de nieve como se los conoce hoy en día popularmente.
En el gran Imperio egipcio, una raza de perros acaparaba la admiración de los mismísimos faraones. Esta raza, Pharaoh Hound, tiene no menos de 5.000 años y por su carácter fiel a sus amos, hasta tienen su propia pirámide. Nada mal.
En la Era de las conquistas monárquicas, cuando llegaron los españoles a América, encontraron en diferentes partes del continente, y en algunas de las Antillas, perros mudos, que no sabían ladrar, ni tampoco parece que defendían a sus amos de los enemigos: no tenían otro objeto que el de acompañarles a las cacerías. Los naturalistas no están acordes acerca del origen de estos perros: unos dicen que eran de raza diferente de la de los perros europeos; otros aseguran que habían degenerado en América, y la prueba es que Sir John Franklin llevó a Inglaterra un par de perros mudos que encontró en una tribu indígena de la América del Norte, y que aunque éstos nunca aprendieron a ladrar, los hijos que tuvieron en Europa imitaban la voz de los otros perros. También se dice que los perros silvestres que se encuentran hoy día viviendo en manadas en las Pampas de Buenos- Aires, no ladran nunca, y sin embargo, consta que son descendientes de los llevados allí por los misioneros.
Muchos personajes históricos también poseen pasión por las mascotas. Como es el caso de la Reina Isabel II que desde la primera vez que los peros raza Corgi Galés Pembrok fueron llevados al palacio de Buckinghanm en al año 1933, han permanecido como los favoritos de la realeza hasta el día de hoy. La reina, ha tenido más de 90 perros de esta raza desde entonces.
Richard Nixon tuvo un Coker Spaniel. Quien en su rol como mejor amigo le hizo un gran favor al ex presidente de los Estados Unidos, ayudándolo a ganar las elecciones. Y es que, cuando Nixon aún no era Presidente y se vio envuelto en un escándalo de sobornos, pronunció un discurso donde dijo que lo único que no regresaría era a Checkers, porque él era el perro de sus hijas: "Las niñas, como todos los niños aman al perro... Y a pesar de todo lo que digan nos vamos a quedar con él", dijo el ex Presidente. Ese discurso se convirtió en todo un suceso. Ernest Hemingway también tuvo mascotas. Un marino le regaló un gato y éste lo acompañó hasta el día de su muerte. Snowball, así se llamaba, dejó descendencia y aún viven en la casa del escritor que fue transformada en museo.
Éstas son algunas de las tantas personas que ayudaron a reducir la diferencia entre personas y animales y que en la actualidad sólo lo que nos diferencia es lo que se expone frente a los ojos. Estas mascotas tuvieron la suerte de ser parte de familias poderosas, famosas y millonarias pero muchas otras no tienen la misma suerte. Por esto mismo nacieron los derechos del animal que son impulsadas por organizaciones ONG que luchan diariamente por un cuidado de todo el reino animal.
En la actualidad hay una humanización de las mascotas por parte de la sociedad. Los animales ya no comen las sobras, no duermen en el piso y no mueren por abandono. Hoy hay alimentos especiales para diferentes edades y diversas razas. Existen cuchas diseñadas especialmente para determinada excentricidad que quieran sus dueños y abundan las veterinarias como también así la facilitación médica para los animales, hasta cobertura médica poseen.
Federico Arcaro
Cuando los primeros habitantes del planeta comenzaron a desplazarse para ampliar los territorios donde vivir y donde cazar para sobrevivir, las expediciones que llevaron a cabo las hicieron acompañados de perros de nieve como se los conoce hoy en día popularmente.
En el gran Imperio egipcio, una raza de perros acaparaba la admiración de los mismísimos faraones. Esta raza, Pharaoh Hound, tiene no menos de 5.000 años y por su carácter fiel a sus amos, hasta tienen su propia pirámide. Nada mal.
En la Era de las conquistas monárquicas, cuando llegaron los españoles a América, encontraron en diferentes partes del continente, y en algunas de las Antillas, perros mudos, que no sabían ladrar, ni tampoco parece que defendían a sus amos de los enemigos: no tenían otro objeto que el de acompañarles a las cacerías. Los naturalistas no están acordes acerca del origen de estos perros: unos dicen que eran de raza diferente de la de los perros europeos; otros aseguran que habían degenerado en América, y la prueba es que Sir John Franklin llevó a Inglaterra un par de perros mudos que encontró en una tribu indígena de la América del Norte, y que aunque éstos nunca aprendieron a ladrar, los hijos que tuvieron en Europa imitaban la voz de los otros perros. También se dice que los perros silvestres que se encuentran hoy día viviendo en manadas en las Pampas de Buenos- Aires, no ladran nunca, y sin embargo, consta que son descendientes de los llevados allí por los misioneros.
Muchos personajes históricos también poseen pasión por las mascotas. Como es el caso de la Reina Isabel II que desde la primera vez que los peros raza Corgi Galés Pembrok fueron llevados al palacio de Buckinghanm en al año 1933, han permanecido como los favoritos de la realeza hasta el día de hoy. La reina, ha tenido más de 90 perros de esta raza desde entonces.
Richard Nixon tuvo un Coker Spaniel. Quien en su rol como mejor amigo le hizo un gran favor al ex presidente de los Estados Unidos, ayudándolo a ganar las elecciones. Y es que, cuando Nixon aún no era Presidente y se vio envuelto en un escándalo de sobornos, pronunció un discurso donde dijo que lo único que no regresaría era a Checkers, porque él era el perro de sus hijas: "Las niñas, como todos los niños aman al perro... Y a pesar de todo lo que digan nos vamos a quedar con él", dijo el ex Presidente. Ese discurso se convirtió en todo un suceso. Ernest Hemingway también tuvo mascotas. Un marino le regaló un gato y éste lo acompañó hasta el día de su muerte. Snowball, así se llamaba, dejó descendencia y aún viven en la casa del escritor que fue transformada en museo.
Éstas son algunas de las tantas personas que ayudaron a reducir la diferencia entre personas y animales y que en la actualidad sólo lo que nos diferencia es lo que se expone frente a los ojos. Estas mascotas tuvieron la suerte de ser parte de familias poderosas, famosas y millonarias pero muchas otras no tienen la misma suerte. Por esto mismo nacieron los derechos del animal que son impulsadas por organizaciones ONG que luchan diariamente por un cuidado de todo el reino animal.
En la actualidad hay una humanización de las mascotas por parte de la sociedad. Los animales ya no comen las sobras, no duermen en el piso y no mueren por abandono. Hoy hay alimentos especiales para diferentes edades y diversas razas. Existen cuchas diseñadas especialmente para determinada excentricidad que quieran sus dueños y abundan las veterinarias como también así la facilitación médica para los animales, hasta cobertura médica poseen.
Federico Arcaro
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