sábado, 19 de octubre de 2013

Cuando no todo es ficción

La gente tendrá diversas razones para llevar una mascota a su hogar, pero lo que es cierto es que el número de personas que lo hace va en aumento, y el lugar que ocupan es más fuerte. Según un estudio realizado por Millward Brown Argentina para reconocidas marcas de alimento balanceado, en la actualidad el 78% de los argentinos tiene mascotas en su casa, a las cuales considera miembros de la familia. Esto convierte a Argentina en el país de América Latina con mayor penetración de mascotas en hogares, ya que hay 9 millones de perros y 3 millones de gatos en casas. Este mismo estudio reveló también que en más del 30% de los casos las mascotas son consideradas como "un integrante más de la familia" e incluso en un 15% como "un hijo".
La industria del cine ha sido una de las motivaciones que ha dado la idea de adoptar una mascota, y tenerla como a un pariente, un familiar más. A lo largo de la historia, se han rodado filmes acerca del trato que existe entre las mascotas y el ser humano. Ésto permite dar un entender concreto con respecto a que los humanos crean un vínculo muy fuerte con los animales que adoptan, enlazando confianza y amor entre ellos. 
En 1970 salió a las carteleras del cine la película “Aristogatos” de Walt Disney Pictures. En ésta, se puede ver el lazo que guarda una señora mayor con sus gatos, quien firma un contrato para que cuando le llegue su muerte, los gatos reciban su herencia.  Cuando éstos son sacados por el mayordomo de la mujer, para así quedarse él mismo con la herencia de su patrona, la felicidad de ésta desaparece, y la tristeza la atraviesa.
Un caso real en que se puede ver notoriamente el hecho central de la película sucedió el 14 de diciembre de 2011, cuando la viuda italiana, María Assunta, le dejó a su gato 13 millones de dólares y propiedades en Roma, Milán y la Isla Canabria. Al no encontrar ninguna institución para animales que la convenza para dejar al cuidado de su mascota, que un día había rescatado de la calle, decidió dejar el dinero en manos de Stefania, una enfermera que le brindó confianza en sus años de vida. Este gato tan querido por su difunta dueña, pertenece a un club de mascotas millonarias, ocupando el tercer puesto, después de un chimpancé y un perro pastor alemán.

Por otro lado, los perros también son llevados a la pantalla grande. Tal fue el caso de “Hachiko” un perro japonés que le fue leal a su amo, inclusive después de su muerte. El director  Seijiro Kojama se ocupó de que esta historia real y emotiva sea vista por muchos. El perro  acompañaba  a su dueño a la estación para despedirse allí todos los días cuando iba al trabajo, y al final del día volvía a la estación a recibirlo. Esta rutina, que pasó a formar parte de la vida de ambos, no fue inadvertida ni por las personas que transitaban por el lugar ni por los dueños de los comercios de los alrededores. Ésto demostraba el amor, la confianza, y ese sentimiento de que el perro era como un hijo para el dueño.
Otro “boom” del cine que despertó el alma a muchos fue “Marley y yo”, en la que un matrimonio no se encuentra preparado para tener un bebé y deciden adoptar a un perro, quien luego va a ocupar un lugar muy grande en la familia.
Antes, la familia compraba un  perro para proteger su hogar, y respetaba la regla de tener al perro atado en el patio de su casa. Hoy en día, la familia rompe ese esquema, y construye otro; el de adoptar a su mascota y convertirlo en un miembro más. 
 Estos casos que uno creería ficticios han sido noticias verídicas, dando paso así a una realidad que supera a la ficción. 


María Paz Rodríguez

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